Los estancieros de la región se
reunieron y decidieron comprar el toro.
Un representante fue elegido y fue hasta
la casa del campesino a hablar con él y su esposa:
- Poné precio a tu bicho que vamos a comprarlo
!!!
El campesino, aprovechando la situación,
dio un precio absurdo.
Los estancieros no aceptaron la propuesta y se fueron
a quejar al intendente de la ciudad.
Éste, sensibilizado con el problema
compró al animal con el dinero de la intendencia,
lo registró como patrimonio de la ciudad y resolvió
hacer una fiesta para presentar el toro a la población.
El día de la fiesta, los estancieros
trajeron sus vacas para que el toro las cubriera ...
al fin y al cabo era gratis!
Con la primera vaca, el toro la miró,
la olfateó y se retiró sin hacer nada.
Debe ser culpa de la vaca dijo un estanciero. Está
muy flaca.
Trajeron una vaca holandesa, la más linda de
la región. El toro la miró, la olfateó
y hasta ahí llegó...
El intendente, muy enojado, llamó
al ex-dueño del animal y le pregunto qué
estaba pasando.
- No sé...dijo el campesino.
Nunca se comportó así antes! Jamás!
Deja que voy a conversar con él.
El campesino, aproximándose junto al bicho, le
pregunta:
- Qué hay contigo? No querés "trabajar"
más?
Y el toro, desperezándose, responde:
- Che, no me molestes, que ahora soy funcionario público.